Monday, December 18, 2006

22 de diciembre con Oaxaca

Palabras de la Comision Sexta en Xilitla



Compañeros, compañeras, buenas tardes, buenas noches ya.
Pues agradecer a… ahora sí que a los cristianos que ven para abajo y caminan abajo, que nos hayan hecho el paro de recibirnos aquí, de la comunidad eclesial. Sabemos que así como hay dos Méxicos, el México de arriba y el de abajo, también hay dos iglesias: la de arriba, la de las autoridades eclesiales y la de los párrocos y las hermanas que están con los de abajo.
El día de hoy, con este evento —como explicó el compañero— termina la primera etapa de la Otra Campaña. Ahora sí que recorrimos todos los rincones de nuestro país, los 32 estados, más dos estados que debieran ser estados y no son estados, que es: la Comarca Lagunera y la Huasteca.
Que tienen encimados otros estados, pero sus problemas, su forma de vida, su cultura, todo eso es como si fuera un estado. Y damos cumplimiento así a algo que decíamos en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, que decíamos ahí “de cómo íbamos a hacer esto”. Dice:
“En México, vamos a caminar por todo el país por las ruinas que ha dejado la guerra neoliberal y por las resistencias que atrincheradas en él florecen. Vamos a buscar y a encontrar a alguien que quiera a estos suelos y a estos cielos siquiera tanto como nosotros. Vamos a buscar desde La Realidad hasta Tijuana a quien quiera organizarse, luchar, construir acaso la última esperanza de que esta nación, que lleva andando al menos desde el tiempo en que un águila se posó sobre un nopal para devorar una serpiente, porque esa patria no muera”.
Y el día de hoy, y precisamente aquí en una comunidad indígena, empieza… —perdón— termina lo que empezó en una comunidad indígena también ligada a la lucha de las comunidades creyentes que están luchando y organizándose abajo. Y precisamente en la zona —casi como Chiapas— más pobre de este país.
Aunque hay lugares poblados, determinados puntos donde hay mucha pobreza. En toda la Huasteca —lo hemos visto— es una zona muy pobre y es una zona indígena. Y aquí en Xilitla —como nos dijeron— es el 80 por ciento de la población es indígena. Y nuestra lucha nace de comunidades indígenas, de las comunidades chiapanecas.
Y precisamente frente a ustedes, indígenas, quiero agradecerle a estos compañeros que vienen de varios estados de la República y de varios países del mundo, que les decimos los medios alternativos. Son los que han andado, algunos de ellos ya recorrieron de por sí todos los lugares, a algunos les faltó unas partes o luego se incorporaron. Pero su trabajo ha sido escuchar —junto con nosotros— la palabra, y hacer que otros la escuchen también. Y no sólo que la escuchen, sino que la vean.
A veces han maldormido, a veces han malcomido, muchas veces se han peleado entre ellos, porque se llevan mucho tiempo pues en el mismo autobús o en el mismo lugar. Pero son buenos compañeros y compañeras. Ellos podían, y ellas, podían estar en otro lado ahorita. Podían estar en un hotel, o en las vacaciones en la playa, o en otro país, o estudiando en su escuela, o trabajando en donde trabajan de por sí.
Y ellos eligieron, escogieron, escucharlos a ustedes y como a ustedes a millones de mexicanos en todo el país ¿no? Y yo quería agradecerles pues, a nombre de los que fuimos escuchados en estos… en los 32, en los 34 estados de la República que recorrimos, pues que nos hayan escuchado y que hayan llevado, y que sigan llevando nuestra voz y nuestras imágenes pues, para que otros como nosotros nos conozcan en todo el país.
También ha habido compañeros y compañeras que han estado en el equipo de apoyo de la Comisión Sexta. Son los que se turnan para ayudarnos en la manejada, para ordenar los papeles que se reciben, todo eso. Y se fueron turnando en varios lados, y ellos especialmente, pues ahora sí que si los otros malcomían, estos no comían; si los otros maldormían, estos no dormían. Y son cosas que no se ven, pero que yo les reconozco a los compañeros, ellos saben. A veces estuvieron un buen tanto, a veces poco tiempo. Les agradezco esto.
Y a tres organizaciones políticas, que desde hace más de un año dijeron que le entraban con todo a la Otra Campaña. Es gente que tiene trabajo en varios estados de la República, y que el día de hoy están con nosotros y junto con nosotros terminan el recorrido, este primer recorrido por la República mexicana.
Es el Partido de los Comunistas, el Frente Popular Francisco Villa Independiente UNOPI y la Unidad Obrera y Socialista, Unios. Esos compañeros también nuestras gracias. Y también a los compañeros del Congreso Nacional Indígena, que aunque no estuvieron en todo el recorrido pues han estado en varias partes. Sobre todo cuando hemos hablado con compañeros de pueblos indios.
Recorrimos todo el país y hablamos con todos los pueblos indígenas, que algunos ni siquiera sus gobernantes sabían que existían, y algunos ni siquiera nosotros sabíamos que existían. Es hasta que los vimos, nos hablamos y nos contaron su historia, supimos que se estaban ahí todavía resistiendo. A veces muy pocos, a veces muchos, pero siempre conservando el orgullo de su cultura, de su raíz indígena. Y siempre conservando esta rebeldía, que es la que nos hace no dejarnos pues, no bajar la cabeza, no rendirnos.
Yo quería agradecerles a ustedes las palabras y quería decirles en una reunión privada otras cosas. Yo quisiera que pasaran… Creo que ya llegaron los muchachos de la… son los bailadores ¿sí? Entonces que sea el acto éste donde van a hablar… a bailar, perdón, los compañeros jóvenes. Y luego que se retiraran los de medios alternativos para hablar yo en privado con ustedes.
Pero yo quiero que termine esta primera parte con la voz del compañero que habló de El Sabino, que es la zona más marginal de la zona más marginada de la Huasteca. Que no quiso leer su texto, pero yo encontré dos frases que definen mucho lo que queremos en la Otra Campaña.
—Entonces, te pido permiso para leerlo compa.
“El Sabino somos un ejido muy retirado del municipio de Xilitla. Fue fundado, según la historia, en 1920. Al 1929-1930, cuando éste se recibió la carpeta básica del ejido, eran en este tiempo 100 por ciento indígenas. Y ahora salió un 15 por ciento indígena. —¿Es así?—.
“Lo más triste es que los que estaban del lado del poder tomaron más tierras que los demás ejidatarios y empezó el desorden. Una parte es del ejido, según pertenece a propietario: el señor Adauto —¿Mar?— Adauto Mar. Otra parte la tomaron los ejidatarios como terreno comunal, que según compraron. Pero en el plano del ejido dice: terrenos vecinales del ejido. Pero no es el legítimo plano, es otro que ellos mismos solicitaron.
“Estamos re mal en este ejido en cuestión agraria, y ahora del gobierno éste desde Salinas, que fue el que empezó con el programa Procede, estamos peor los indígenas. Porque cada día que pasa vemos que los gobiernos y los poderosos quieren acabarnos y quitarnos las parcelas con sus sucias leyes.
“Que los diputados federales y senadores aprovechan con las nuevas leyes: le cerraron el paso, el derecho a los indígenas. Y arreglaron las propiedades que estaban siendo afectadas, para formar nuevos centros de población. Ya que es un derecho que tenemos, aunque seamos los más últimos.
—Fíjense lo que dice— “Los gobiernos nunca se han tomado la molestia de revisar cómo está nuestro suelo mexicano: cómo están los ejidos y comunidades y propietarios.
—Que es lo que hizo la Otra Campaña: revisar cómo está el suelo mexicano—.
“No han pensado hasta cuándo pueden tener cada mexicano, si es que piensan en sus palabras que dicen, solidaridad, y en la verdadera democracia. No ha verificado si están bien, no han pensado cómo sacar adelante los ejidos y comunidades. Solamente en tiempo de elecciones se acuerdan de estos pueblos.
“Somos también una comunidad desprotegida, donde se cometen crímenes, robos, asaltos en las casas y en los caminos reales. Y el gobierno no hace caso de todo esto que pasa. Ya solicitamos soldados y policías y no hemos sido escuchados. Todos los grupos de policías actúan de acuerdo con el delincuente. Aunque haya evidencias de los crímenes no tratan de descubrir al criminal.
“Estamos marginados en salud, no hay médicos. Los maestros no trabajan bien. Tenemos un mal camino. El gobierno de Salinas lo informó pavimentado con un puente en el río Tancuilín, y no hay tal camino. No hacen caso a nuestras necesidades. Que porque no somos indígenas.
“Queremos decirles que no hablamos el náhuatl. Pero somos indígenas 100 por ciento. No hablamos nuestro idioma, porque los mismos gobiernos prefieren enseñar inglés en los planteles educativos y no nuestra lengua materna”.
Para los pueblos indios que estamos en la Otra Campaña esta carta del compañero sintetiza muy bien lo que pensamos. Atacan nuestra cultura y quieren meter una cultura extranjera. Y nunca los gobiernos se toman la molestia de ir a vernos ahí donde estamos, donde tenemos nuestras necesidades.
Entonces nosotros terminamos esta primera etapa con estas palabras de este compañero indígena, aquí de la zona de Xilitla. Y nuestra participación en la Otra Campaña en esta primera etapa.
Ahora sí, pásenle compañeros, compañeras.

Monday, December 04, 2006

Wednesday, November 29, 2006

Palabras del Subcomandante Marcos en la Plaza de la Libertad de Tampico

Buenas noches Tampico, capital del mundo y sucursal del cielo . Queremos pedirles un momento en que abran sus corazones y sus oídos para escuchar la palabra que traemos.

Este país está doliendo por todas partes. Si eres indígena te duele porque se burlan de ti, de tu lengua, de tu color, de tu forma de vestir, de tu cultura. Si eres pueblo indio en México, duele serlo.

Duele también si eres persona de la tercera edad: anciano o anciana, nuestros mayores —decimos nosotros—, nuestros sabedores. Donde quiera que estés te tratan como si fueras la envoltura de un producto que ya fue consumido. Se burlan de ti, de tus enfermedades, se burlan de lo que ya serviste y ahora ya no sirves, y sólo te ven como si fueras objeto de limosna o de lástima.

Y duele si eres mujer: mujer joven, madura, adulta, o niña. Para el resto de la sociedad sólo vas a ser un objeto, y como un objeto vas a ser tratado y exhibido. Ningún respeto para tu inteligencia, para tu capacidad, para lo que sabes. Todo el esfuerzo para tratar de aparentar un modelo de belleza que ni siquiera pertenece a estas tierras, viene de más al norte. Duele ser mujer, aquí en México.

Y duele también si eres trabajador del campo, campesino. Si antes podías poseer la tierra en un ejido, en una tierra comunal. Llegó el gobierno —el mismo conquistador de hace 500 años, pero ahora vestido de licenciado de la Reforma Agraria, o de la Secretaría de Agricultura— a decirte que ahora es pequeño propietario, que te entres al Procede y al Procecom. Y entonces firmas.

Y ahora eres un pequeño ranchero que se muere de hambre porque no tiene créditos ni apoyo para sembrar. Y cuando vas a solicitar al gobierno que te apoye un poco, te dice que tienes que tener dinero para que te puedan prestar. Y uno piensa en su corazón que si tuviera dinero no anduviera prestando, no anduviera pidiéndole al gobierno nada.

Y si eres también ejidatario en cualquier otra parte, de pronto te vas a encontrar una mañana con que el gobierno compró, o el patrón, el nuevo hacendado, el gran finquero, el gran latifundista que está regresando otra vez como hace cien años. Y ya compró al comisariado ejidal y resulta que la tierra que trabajaste tú, y tus padres, y tus abuelos, y tus bisabuelos, y generaciones enteras desde que Emiliano Zapata y Francisco Villa conquistaron la tierra para los campesinos, ahora ya no es tuya. Es de otro que ni siquiera conoces, es de otro que ni siquiera ves, es de otro que ni siquiera es de este país, es un extranjero. Duele ser campesino en México.

Y duele ser trabajador de la ciudad, obrero de la maquila, obrera de la maquila. Catorce, dieciséis horas diarias de trabajo; 45, 50 pesos al día. Sin descanso, sin seguro social, sin aguinaldo. Sin nada de las prestaciones que durante muchos años fueron para los trabajadores y las trabajadoras una ayuda. Si eres trabajador o trabajadora de la maquila, al servicio del estado, de una empresa, empleado, chofer, lo que sea cada quien, resulta que cada vez tiene menos para poder sobrevivir él y su familia.

Y resulta también que duele ser un trabajador que no sea empleado de nadie: un trabajador que tenga un pequeño comercio, a veces un pequeño local, a veces en la calle. Y resulta que el gobierno ha criminalizado el trabajo. Resulta que nadie puede ponerse a vender honestamente lo que él mismo produce, porque llega el gobierno y le dice que no tiene permiso, que aquí en estas tierras de México sólo tiene permiso el que es de otro país, el que tiene una gran tienda, un gran centro comercial, un gran centro turístico, un gran hotel.

Y resulta que estás trabajando y trabajando, y viene el funcionario por los impuestos, por la mordida, por el permiso, que resulta que es más caro que lo que pueda ganar uno, no en un día, sino en una semana. Duele ser, también, comerciante ambulante o pequeño comerciante.

Duele ser cada cosa que somos en este país. No importa en qué estado estemos, en qué rincón, en qué provincia. No importa, porque es igual para ellos allá arriba: los mismos centros comerciales, los mismos hoteles, las mismas ventas de las mismas marcas que se pueden encontrar en cualquier ciudad norteamericana.

Y cuando uno entra a esta ciudad no sabe si está entrando a Tampico, o a Villa Hermosa, o a Tuxtla Gutiérrez, o a Acapulco, o a la ciudad de México. Porque es la misma imagen calcada y repetida una y otra vez. Una imagen que no nos pertenece ni como tamaulipecos, ni como tampiqueños, ni como maderenses, ni como de Altamira, ni como mexicanos en cualquier rincón que estemos.

Esos dolores que nos están infringiendo como campesinos, como trabajadores de la ciudad, como mujeres, como ancianos, como ancianas, y ahora también como jóvenes. Porque ahora resulta que la juventud, la edad que tenga uno es un delito para éstos que han dicho que son gobierno, y que dicen que están para servir a la sociedad.

Y resulta que la forma de vestir, de hablar, de peinarse, es un delito para esta gente de allá arriba. Y nos persiguen como jóvenes nada más por la apariencia. Como si los criminales anduvieran en la calle y no estuvieran en el palacio de gobierno de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Nosotros estamos sintiendo este dolor allá en las montañas del sureste mexicano. Y hemos recorrido ya los 32 estados de la República, y en todas partes hemos sentido ese mismo dolor. Y además hemos sentido la misma rabia que siente cualquiera de ustedes al ver los espots publicitarios del señor Fox y sus discursos: diciendo que el pueblo de México está feliz con él, que durante seis años trabajó para el pueblo de México, que cualquier gente pobre tiene seguro popular, tiene vivienda digna, tiene buen trabajo y salario.

Como si fuera mentira que durante su sexenio, como nunca antes, millones de mexicanos y mexicanas tuvieron que emigrar a otro país, como si hubiera una guerra aquí. Porque no hay trabajo digno, porque no hay nada que llevarse a la boca, porque no hay un techo bajo el cual meterse y uno pueda decir: esto es una casa y no una vergüenza.

Y si antes escuchábamos esto y pensábamos: tal vez, sí, tal vez en algún lugar sí está ocurriendo eso. A lo mejor el gobierno sólo se olvidó nuestra ciudad, nuestro barrio, nuestra casa, nuestra calle, nuestro trabajo, nuestro ejido, nuestro pueblo indígena. Y resulta que no, que recorrimos todo el país y todo está igual abajo.

Mentira que el norte vive bien, mientas el sur padece . Mentira que en el norte de México hay otro país diferente al que hay en el centro y en el sur de este país que se sigue llamando México. Es igual: duele lo mismo ser mexicano en las montañas del sureste mexicano, en la península de Yucatán, que en la península de Baja California, en Sonora, en Chihuahua y en Tamaulipas.

Y perdónenme que diga esto: pero en estos días que recorrimos Tamaulipas, nos hemos dado cuenta que el señor Eugenio Hernández no es más que un sinvergüenza. Porque se la ha pasado simulando, en estos casi dos años, que está gobernando este estado, y en ningún lugar, en ningún rincón hemos visto nada de lo que él dice que ha hecho.

Hemos ido a Nuevo Laredo y hemos visto colonias hechas de casas de cartón, como en la canción, como sólo se veían hace cien años en este país. Y resulta que el gobernador de este estado donde está Nuevo Laredo está diciendo que la frontera es un manso de esperanza. Es un remanso de paz donde de vez en cuando algunos narcotraficantes se dan de tiros. Pero fuera de eso no pasa nada, todo está bien.

Y hemos visto, también en Nuevo Laredo, cómo las maquiladoras están envenenado el Río Bravo y el aire que respiran los tamaulipecos de ese lugar. Igual Reynosa, igual Matamoros. Los pescadores de Playa Bagdad explotados como en tiempos de la conquista. Ni siquiera en la colonia habíamos visto esas condiciones de vida.

En Nuevo Padilla, pescadores que quieren derecho a poder trabajar y no dedicarse a la delincuencia son tratados como si fueran criminales y narcotraficantes, y perseguidos por la marina, por la armada de México. Que en lugar de estar vigilando este país en contra del extranjero, está persiguiendo a sus mismos habitantes por un delito que antes no existía: que es trabajar.

Y fuimos también a Ciudad Victoria, que es donde se supone que vive este señor, o aparenta que vive cuando no está de viaje paseando. Y resulta también que ahí: fraudes contra los maestros en las casas, fraudes contra las colonias populares, engaños a la gente sobre el destino del dinero.

Construir una ciudad, destruirla otra vez y volverla a construir para beneficio únicamente de los grandes centros recreativos hoteleros y de los grandes centros comerciales. Sin que importe los trabajadores, sin que importe la gente que está ahí.

Y fuimos a Altamira e igual. Y ahora Tampico y Madero: igual. Y dónde está el gobernador de Tamaulipas que no sea frente a una cámara de televisión, pagando para que alguien le crea. Y nadie, ni el que está detrás de la cámara, le cree lo que está diciendo.

En Nuevo Laredo nos dijeron una verdad que ahora entendemos: aquí en Tamaulipas todos los gobernantes son Ulises Ruiz. Todos son criminales, todos son asesinos, y todos son ladrones. Todos, ninguno se salva. Aquí los centros de prostitución no están en la zona roja, están en el congreso del estado, en el palacio de gobierno y en la presidencia municipal de Tampico, de Madero y de Altamira.

Y nosotros vimos y escuchamos esto, lo mismo aquí en Tamaulipas que en el otro rincón de nuestro país en Baja California, y en el otro rincón de nuestro país que es Quintana Roo, y en nuestro propio rincón que hemos tratado de construir un lugar digno: que son las montañas del sureste mexicano. El último rincón que este país tiene, casi en la frontera con Guatemala.

Y nosotros hemos llegado hasta acá, porque traigo un mensaje de las comunidades indígenas zapatistas de raíz maya: del sureste de México al sureste de Tamaulipas. Y nosotros sabemos que aquí en estas tierras, en Tampico, en Madero y en Altamira se juntan tres elementos de los que pocos pueden enorgullecerse:

La rebeldía del norte. La que hizo nacer hace cien años la revolución mexicana.

La resistencia de los costeños frente a la invasión extranjera . Que en todo el golfo se reproduce en cada lado.

Y la puerta de la huasteca y su sabiduría indígena . Que es la que nos ha ayudado a seguir el camino.

Estas tres cosas que tiene este rincón de Tamaulipas: la rebeldía, la resistencia y la sabiduría es la misma que alimentó los pulmones del general Sandino que estuvo trabajando aquí en Tampico cuando los campos petroleros pertenecían al extranjero. Y de lo que aprendió aquí en Tampico fue a Nicaragua a derrotar al invasor yanqui.

Y a lo mejor esa historia no nos la enseñan, porque resulta que respirar el aire de Tampico da malas ideas. Da ideas de rebelión, de alzarse, de levantarse, de exigir la libertad y la democracia y la justicia que nos están convirtiendo allá arriba en un teatro de mal gusto.

Y nosotros venimos a esta tierra a decirles, a pedirles que unan la playa de Miramar con una laguna que tiene el mismo nombre: la laguna de Miramar en la Selva Lacandona. Que unan su lucha a la lucha nuestra, no con las armas, no para taparse la cara, no para ser objeto de la atención mediática, sino para cambiar de una vez por todas este país que da vergüenza cada vez que miramos hacia arriba.

Y cada vez que vemos a los gobernantes en la televisión, en las fotos de las páginas de sociales, o en las páginas de la nota roja —porque se turnan entre una y otra—, cada vez que vemos eso nos da vergüenza y pensamos que nos equivocamos de país. Que no vale la pena ser mexicano o mexicana, porque sólo representa dolor y lástima uno mismo.

Pero si hacemos —y los invitamos a eso—, hacemos otra cosa. Si empezamos a mirarnos entre nosotros como ancianos, como ancianas, como mujeres, como trabajadores, como trabajadoras, como jóvenes, como maestros, como estudiantes, como empleados, como pequeños comerciantes, como choferes, como niños y niñas, como lo que es cada quién, vamos a encontrar que el mismo aire que se respiró en estas tierras hace tantos años y que ha dado tantos hombres y mujeres dignos y rebeldes para la historia de esta patria, tiene que volver a andar .

Porque lo que hemos descubierto en los 32 estados es que hay un viento que está ahorita todavía como un rumor abajo. El rumor y el viento que advierte que ya van a ser cien años de que este país se sacudió en la revolución de 1910. Que van a ser doscientos años que se sacudió del dominio español. Y que ya va siendo hora que nos sacudamos del dominio del imperio de las barras y las turbias estrellas, que está a unas cuantas horas de aquí.

Lo que hemos descubierto en Tamaulipas es que no es cierto. No está tan cerca Estados Unidos. Aquí de Tampico lo que queda más cerca son las montañas del sureste mexicano. Lo que queda más cerca de ustedes no son los gabachos del otro lado, sino los indígenas a los que yo represento, y los trabajadores que hay en todo el país y las trabajadoras que están luchando por lo mismo que debemos luchar todos.

Nosotros queremos avisarles que la historia cansada de andar se repite, y que que está en nosotros que no sea la misma historia de derrota de hace cien años y de hace doscientos años. Nos vamos a levantar otra vez, no con las armas, sino con un movimiento civil y pacífico. En todas partes al mismo tiempo. Y la historia en México, en Tamaulipas, en Tampico va a volver a caminar los pasos del de abajo.

No más los pasos de los gobernantes, de los grandes propietarios. Ahora el paso del campesino, del obrero, del joven, de la jóvena, del anciano, del niño, del que está abajo. Y entonces esa es la historia que va a valer la pena aprender y escuchar y enseñarle a otros. Porque va a ser una historia que vamos a escribir nosotros. No que vamos a escuchar o a leer en los libros ajenos, sino el que cada uno va a escribir en su corazón, en su casa, en su calle, en su montaña, en su lancha si es pescador.

Esto va a pasar y el pueblo de Tampico va a tener que contestar, como cada tanto tiene que contestar de qué lado está: si está del lado de los espectadores o está del lado de los actores. Si está del lado de los de abajo o está del lado de los de arriba. Llegó la hora y sólo he venido a eso a Tampico, a avisarles.

Llegó la hora como hace cien años y como hace doscientos años. Tenemos que levantarnos de nuevo, acabar con todos los gobernantes, todos: desde el más pequeño hasta el más grande. Meterlos a la cárcel o sacarlos del país: exportarlos, como luego se dice.

Sacar también a los grandes propietarios y tomar en nuestras manos el campo. La tierra para quien la trabaja, la tienda para el empleado, la fábrica para el obrero, el vehículo para el chofer. Todo lo que hacemos cada quien como generación de riqueza, que sea propiedad de los trabajadores. Y que el gobierno nos obedezca, nunca más nos mande él, ni nadie, mucho menos un extranjero, que eso es lo que quieren hacer.

Queremos invitar al sureste de Tamaulipas que se una de una vez en la Otra Campaña con el sureste de México. Como se ha unido otras veces en la historia de este país, y no sólo con nosotros sino con toda la República. Y digamos ahora sí todos juntos, en nuestra lengua de cada quien, en nuestra estatura, con nuestro tono de voz: ¡Ya basta! Y que lo escuche el que está arriba. Y no importa que no salga en la televisión, ni en el periódico. Porque la víspera, un día antes de una gran rebelión parece que no pasa nada. Y ahora, el día de hoy, estamos en el día anterior, en la víspera.

En todas partes donde hemos pasado en el norte de México, hemos encontrado gente como ustedes. Gente a la que es un orgullo para nosotros los zapatistas llamarles compañeros y compañeras.

Compañeros y compañeras, llegó la hora y hay que decidir. Que cada quien decida y tome por fin en sus propias manos su destino. Esto que nosotros llamamos patria nos está pidiendo a nosotros, a los de abajo, no importa en qué lugar estemos, que hagamos algo por ella. Si no muere y muere para siempre.

Gracias compañeros, compañeras.

Monday, November 20, 2006

Tuesday, October 24, 2006

Monday, October 09, 2006

2 de Octubre No se Olvida



En Tampico no olvidamos ni retrocedemos

Thursday, August 17, 2006

Taller Sexta Declaración-Seis puntos




Compañer@s, adherentes, simpatizantes y amig@s de La Otra Campaña en el sur de Tamaulipas, este domingo 20 de agosto de 4 de la tarde a 8 de la noche tendremos el Taller sobre los seis puntos en el local de "La Guarda", a un lado de la Casa de la Cultura de Tampico.
El Taller esta coordinado por el compa Juan Castro de Papantla, esperamos que le caígan tod@s

Wednesday, July 26, 2006



Poster para el 2 de julio

que se propuso para

Tampico, Valles y Papantla

Wednesday, June 28, 2006

Saturday, June 24, 2006

Actos simultaneo en Tampico,Valles y Papantla


Poster que enmarca las diferentes reuniones, actos y eventos que se llevaron a cabo en diferentes localidades de la Huasteca y Totonacapaneldia 25 de junio.

Friday, June 09, 2006


Grupo de adherentas en plena lectura en apoyo a las compañeras violadas en Atenco y Poster del evento.











Wednesday, May 24, 2006

Sr. Durito de La Lacandona

Montañas del Sureste Mexicano

Sr. Durito:

Tomo la pluma para contarle que aquí en nuestra tierra hay temporales y se inundan los ríos y se quiebra la hierba. Pero no se crea, muchas ramas de árbol se fueron también al suelo. Si pudiera ver usted la devastación. Ayer se cayó una rama de uno de esos árboles sobre la hierba donde vivíamos y se inundó.
Así es que lo pensamos, lo discutimos y lo hablamos TODAS y TODOS los insectos e insectas de la comunidad y decidimos que necesitábamos cambiarnos. Así es que nos empezamos a mudar a un árbol. Fíjese que ya cuando pusimos mas atención nos pudimos dar cuenta que la lluvia era de lagrimas, sí, y es que una pequeña niña de estas tierras estaba muy triste llorando.

Así es que nos acercamos por una ramita hasta su oído y le preguntamos porqué estaba tan afligida. Ella nos contó que la milpa de su papá se había llenado de agua cuando uno de los ríos que cruzan cerca de aquí estaba crecido debido a las lluvias allá en lo mas alto de las montañas. Así es que al ver la niña que nosotros también estábamos por las mismas se dio cuenta de que hay veces que pensamos que la estamos pasando muy mal y no nos damos cuenta de que los demás también están pasando las mismas penas.
Así es que nosotros animamos a la niña y ella nos ayudó a cambiarnos mas rápido al árbol que seria desde hoy nuestro lugar de residencia.
Yo estoy muy contenta y puedo sonreír debido a que ya hay luz en nuestro pueblo. Y es que desde que nos cambiamos de casa (digo, de árbol) han dejado de mojarse nuestra hojitas porque este árbol está muy en alto y le llegan mas directo los rayos del sol.

Me despido después de haberle contado mi alegría.

AtentamenteA nombre de toda la comunidad

La Catarina
(espero que sus cartas me las envíe a la nueva dirección)
La Ceiba, huequito 7
Sierra Huasteca

* Escrito por una niña de las comunidades de Xilitla

Monday, May 22, 2006

¿A què viene el Subcomandante Marcos?


Hace unos días nos contó Eulogio que unas gentes de su comunidad en Xilitla le preguntaron a qué venia el Subcomandante Marcos a la Huasteca, que qué beneficios trae eso. Que si no es que viene a hacer más guerra.
Y entonces Eulogio les dijo que el Sub Marcos no viene a levantar al pueblo en armas sino mas bien a abrirle los ojos a la gente, de ahí lo vean las compañeras y compañeros qué rumbo les conviene tomar. O sea tomar el destino del país en nuestras manos para engrandecerlo y hacerlo mejor para todas y todos.

Ahora el arma es la palabra.

Esa arma y palabra que todas y todos tenemos pero que hasta ahora no se a escuchado la explosión. Por eso lo que viene diciendo el Sub, algunos lo entienden de una manera y otros de otra. Por eso ahora que el Sub va a estar entre nosotros viene a que construyamos un lugar en donde todas y todos podremos hablar para que entendamos mejor lo que se quiere hacer.

Un lugar donde se va a escuchar la palabra. Entonces viene a que construyamos una sociedad meramente de izquierda, que sea una sociedad igualitaria, que respete a la naturaleza, pero sobre todo, una sociedad que tenga un proceso de transformación espiritual.
En esa nueva sociedad la gente no busca el poder, sino construir desde abajo y para ello se requiere que los esfuerzos organizativos vayan encaminados a escuchar todas las voces diversas.
Y por eso la estructura organizativa que se quiere construir debe ser una organización horizontal (asamblea, horizontal y por consenso) o sea tener asambleas rotativas.
Para ello las asambleas tendrán reuniones bimestrales en lo local, catorcenales en lo regional y semestrales en lo nacional.

Pero sobre todo que esa nueva organización esté formada por las diferencias. O sea en pocas palabras esta organizaron es un lugar en donde los diferentes se encuentran. En donde hay un 50% mujeres, donde también los niños y niñas cuentan y en donde la palabra de los mayores es respetada.
O sea que se trata de organizar centros de difusión teórico-filosófico para llegar a una unidad y poder construir la utopía de una vida mejor.

En las montañas de la utopía, en la Sierra Huasteca

Grupo de Comunidades Indígenas de Xilitla

Mayo del 2006

Sunday, May 21, 2006

Hoy somos Atenco








Diferentes aspectos de las marchas que se han

llevado a cabo enTampico y Madero


A TOD@S L@S ADHERENTES Y SIMPATIZANTES DEL SUR DE
TAMAULIPAS

Estamos entrando en la recta final para poder recibir al Delegado Zero en nuestra región y necesitamos ponernos a trabajar duro con el fin de reunir los fondos necesarios para poder acogerlo.Así es que hacemos el llamado a tod@s l@s adherentes y simpatizantes del sur del estado para que participen en la “Campaña de Financiamiento”Por lo pronto te invitamos a que nos hagas llegar la cuota de 20 pesos por semana que podrás entregar en las oficinas que se encuentran en Ciudad Madero en manos del compa Enrique Alvarado (enri131@hotmail.com)

Pero también puedes participar recolectando fondos de las maneras mas diversas que se te ocurran: En tu familia, en tu escuela, boteando en las plazas publicas, vendiendo comida, en rifas, loterías, realizando tocadas, subastas de arte, vendiendo mole los domingos…Recuerda que ya solo faltan más o menos cinco semanas para que el Sub Marcos esté con nosotros y aun queda mucho por hacer y por eso necesitamos fondos (económicos).Todavía falta dar una cuota entre todos los adherentes del estado de mas o menos seis mil pesos para gasolina de la caravana, adquirir los insumos para preparar los alimentos que consumirán las gentes de la caravana, mandar a hacer los posters a color de “La Otra Campaña”, realizar las mantas y graffitis para adornar el acto publico en la Plaza de la Libertad, , renta de equipo profesional de audio y luz para el acto publico, compra de tarjetas de celular para estar comunicados el día del evento, compra de audio y video casetes para grabar los eventos y la reunión de trabajo con el Sub, enmicar los gafetes para tod@s los organizador@s del evento, en fin, faltan otras cosas mas…

Lo importante es que tod@s le entremos….Manda tus ideas! Pero sobre todo…manda tu dinero!

Marcha contra la Cumbre Tajin


19-21 de marzo La Otra tuvo presencia en la
marcha de repudio a la Cumbre Tajin.

Propaganda de La Otra Xilitla


Mediante posters, volantes y radio
comunitaria se ha difundido LOC
en Xilitla


Volante y poster de propaganda
de màs de 15 000 volantes en los
tres municipios del sur de Tamaulipas

Colocan propaganda
SubMarcos “opaca” a candidatos con su Otra Campaña Tampico

Martha Herrera -La Razón

Con su otra campaña, el subcomandante Marcos opaca a los candidatos a diputados federales del VII distrito en Ciudad Madero y es que desde anoche los pendones de los aspirantes del PRI Javier Gil Ortiz y Beatriz Collado del PAN se vieron afectados con propaganda superpuesta del lider guerrillero. Los carteles con la imagen del Subcomandante Marcos fueron colocados encima de las propagandas politicas de Felipe Calderón, Beatriz Collado y Javier Gil desde el Tecnológico de Ciudad Madero hasta la calle Republica de Cuba y algunas calles aledañas a la Zona Centro y contenian leyendas difundiendo mensajes de "La otra campaña y del 1 de mayo "Por un dia sin productos gringos de las multinacionales". Paseantes de la Zona Centro mencionaron que los carteles fueron colocados por jovenes que se cubrian el rostro,. lo que motivó la movilización de elementos de la Policia Metropolitana ante la acción que presumia vandálica“Porque no hay de otra mas que La Otra, Otro 1 de Mayo Tampico Madero y la region 2006, Un dia sin consumir a las multinacionales” Son los textos que destacan en la nueva propaganda de los candidato “opacados” donde se invita a la comunidad a que asistan al evento que sera celebrado este dia en la plaza de la Libertad a las 11:30 de la mañana

Subcomandante Insurgente Marcos, Delegado Zero en la reunión bilateral de Papantla, Veracruz, el 31 de enero de 2006

Estamos pidiendo que se levanten: Marcos

DISCURSO DEL SUBCOMANDANTE MARCOS EN PAPANTLA, VER.VIERNES 31 DE ENERO DEL 2006

Estamos pidiendo que se levanten

Acabar con lo que está allá arriba

Lo que queremos, los que estamos en la otra campaña, es hacer otra política. No que venga alguien a decirnos qué hacer, sino aprender a escucharnos entre nosotros, escuchar las propuestas, discutirlas, o sea, respetarnos a nosotros mismos. Este espacio que estamos construyendo de “la otra campaña”, es el espacio del oído y de la palabra, por eso, un grupo de compañeros y compañeras de aquí de Papantla -no vienen de otro lado-, tienen algunas propuestas que hay que escuchar, así como queremos escucharlos también a ustedes. Al final de eso, dicha la palabra de todos, les traemos nosotros un mensaje desde las montañas del sureste mexicano. Les estamos pidiendo que en su corazón abran el oído al otro, porque si no, si nos cerramos el oído al otro, entonces no vamos a poder reclamar al de allá arriba que no nos escuche; entonces, por favor les pedimos que junto con nosotros, escuchemos lo que nos quieren decir estos compañeros. Gracias.

No traemos un mensaje para cualquiera, sino estamos buscando a un hombre, a una mujer, un joven, un niño, un anciano, que entienda lo que vamos a decir. Y la pregunta que estamos haciendo todos, es que de qué se trata esto; y nosotros estamos respondiendo con otra pregunta que es ¿hasta cuándo vamos a aguantar? Porque lo vemos, como niños, como estudiantes, como maestros, como profesionistas, como indígenas, como mujeres, como gente de la calle o del campo, lo vemos que las cosas cada vez están peor, y además, ahora tenemos que soportar la burla de los políticos, que quieren engañarnos y decirnos que ahora sí van a cambiar; nos están insultando como si fuéramos tontos, y nos echan encima sus campañas electorales, que no son para una gente que pueda pensar. Esas campañas electorales son un insulto a la inteligencia y una falta de respeto a los mexicanos y a las mexicanas. Y venimos a preguntarles hasta cuándo vamos a aguantar esto; si dentro de tres años lo vamos a repetir, y dentro de seis años otra vez, y mientras tanto vemos cada quien cómo las cosas van peor; cómo los funcionarios son corruptos, y nos extorsionan; cómo la policía sólo sirve al poderoso; cómo en la cárcel están los que luchan y los que no tienen nada, mientras andan libres y además con cargos públicos y ganando dinero los criminales, los ladrones, los que están despojando todo lo que tenemos.
¿Hasta cuándo vamos a aguantar esto? Hasta cuándo vamos a aguantar como jóvenes, que nos persigan por el hecho de ser jóvenes; que critiquen nuestra cultura, nuestra forma de ser, nuestra forma de vestir; hasta cuándo vamos a aguantar que ser joven sea un delito que hay que perseguir, porque inmediatamente cuando hay un problema y hay un grupo de jóvenes cerca, ellos son los primeros sospechosos y son detenidos, y luego extorsionados para dejarlos libres. Hasta cuando vamos a aguantar que trabajar sea un delito: si alguien con muchos trabajos puede poner un puesto ambulante, una artesanía o conseguir trabajo, inmediatamente lleguen los funcionarios y lo extorsionen, y le quiten lo poco que tenga o lo lleven a la cárcel, acusado de vagancia; si sabemos bien -porque los sabemos bien, pero lo callamos- que aquí los únicos vagos, haraganes y holgazanes, son los que están en los gobiernos, los que están dirigiendo las grandes empresas. ¿Cómo vamos a seguir así, en un país que premia el delito y el crimen, y castiga el trabajo honrado y honesto?
¿Por qué piensan ellos que nosotros -tú, yo, nosotros, no me refiero sólo a los zapatistas, a los que estamos aquí reunidos-… qué les hace pensar que vamos a seguir esperando que este país se esté convirtiendo en una vergüenza a nivel mundial? Y que ser veracruzano o ser mexicano sea una pena que tengamos que ocultar más adelante, si hasta antes de ellos era un orgullo ser papantleco, era un orgullo ser veracruzano, y era y es todavía un orgullo ser mexicano. ¿Cómo podemos seguir esperando, sin hacer nada, que el señor Vicente Fox se presente como el presidente de México? ¡Quién puede pensar de nosotros bien como mexicanos si tenemos a ese idiota como presidente! Quién puede pensar todavía, que este pueblo que asombró al mundo en la guerra de independencia, cuando desafió al imperio español, cuando más grande era; que se enfrentó al ejército norteamericano en la guerra del 47 cuando más poderoso era; que rechazó la invasión francesa, y que cada día y cada momento está resistiendo… Y no les estoy contando nada nuevo, porque si algo tienen que contar los veracruzanos es historia de heroísmo y de entrega en la historia de nuestro país.
Hasta cuándo vamos a permitir eso, mientras los hijos de Martha Sahagún se están enriqueciendo solamente porque son sus hijos. ¿Vamos a esperar a ver si podemos cambiar nuestra acta de nacimiento y aparezca Sahagún Bribiesca, o Fox en nuestro nombre, para tener derecho a la riqueza que nosotros generamos? No podemos, decimos nosotros, seguir así. Y nosotros venimos a preguntarles si vamos a aguantar eso otra vez, otros seis años; si vamos a aguantar que el PRI, que nos sostuvo en la ignominia y en la miseria durante más de 70 años, vuelva al poder otra vez; a lo mejor, con el emblema tricolor del PRI, o a lo mejor con el emblema amarillo y negro del PRD. Porque sabemos que está cambiando de un lado para otro; que los políticos que antes eran PRI, luego se hicieron PAN, y luego se hicieron PRD; y vemos en los mismos, ladrones y criminales cubriéndose entre ellos. ¿Quién de los candidatos a la presidencia de la república ha ofrecido castigo para los que roban? Ninguno, se están cubriendo entre ellos. Con qué cara vamos a dar nosotros a nuestros hijos, a nuestros nietos -para la persona que ya tiene más edad-, que podemos heredarle un país en el que eso está pasando y no estemos haciendo nada.
Tenemos que elegir, compañeros y compañeras. Éste es el año del 2006, el año de las elecciones, y no se trata de elegir allá arriba quién se va a burlar de nosotros, quién nos va a estar faltando el respeto cada día, por radio, por televisión, por las revistas, por el periódico, en las calles, porque esa campaña electoral es una falta de respeto a cualquiera de los que estamos aquí y a muchos que no estamos aquí. ¿Eso, cuánto más lo vamos a aguantar? Nosotros, los que estamos en la otra campaña, hemos dicho ya no más. Y no estamos diciendo aquí de alzarse en armas, ni de taparse la cara, ni de irse para otro lado. Se trata de que cada quien en su lugar. Con esa rabia y con esa indignación que los hace congregarse hoy; pero que los hace cada día rebelarse y luchar por cosas tan elementales como que su trabajo no sea un delito, como que su trabajo tenga un fruto. Y lo sabemos bien, que los salarios están muy bajos y hay que pagar la luz, el teléfono, el agua, el predial, y todo lo que estamos ganando se lo están robando; y todavía llega un funcionario, un policía, y se lleva otra tajada. Y vemos cada día en nuestras casas, que las cosas van peor, y sin embargo vemos que los ricos cada vez gastan más, parecen que no tienen llenadero, y vuelven a querer más, y más. Si hasta ahora podíamos pensar que ellos se conformaban con la corrupción que tienen, y con la riqueza que ya tienen, y que nosotros podíamos irla llevando poco a poco, estamos equivocados. Ellos y ellas, los que están allá arriba, quieren todo, todo: quieren nuestras casas, nuestras tiendas, nuestras tierras, nuestro trabajo, hasta convertir esto en un desierto, y que no haya más posibilidad para los niños que crecer y aprender un poco, e irse a otro país, abandonar sus raíces y ahí volver a empezar, a ver si allá las cosas cambian.
¿En qué momento, compañeros, ser lo que somos cada quien, ser joven, ser mujer, ser hombre, ser anciano, se convirtió en una vergüenza? Cómo podemos estar discutiendo, quién es el que va a despreciar ahora a las personas de la “tercera edad”, como les dicen, o como decimos nosotros, a “nuestros mayores”, como si estuviéramos discutiendo qué hacemos con el envase de un producto desechable. Porque durante toda su vida, trabajaron, y ahora los queremos hacer a un lado y despreciar o usar para dar una limosna; y para que la señora Martha Sahagún se tome la foto diciendo que “Vamos México”. ¿Cuándo pasó esto?, porque antes no era así. Si preguntan a los mayores si esto fue así; si antes no hubo un tiempo en que las personas ancianas, los mayores, los de mayor edad… Y ahora son despreciados, perseguidos, hechos a un lado. Y esto tenemos que tenerlo claro, porque no importa la edad que tengamos: si somos niños, jóvenes, o adultos mayores, porque ese día va a llegar; ese día va a llegar después de toda una vida de estar luchando y trabajando. Va a llegar un día en que lleguemos a esa edad y preguntamos nosotros si es justo que el sistema y todo lo que nos están enseñando, nos vaya a despreciar ese día y a hacer a un lado como si fuéramos un estorbo para este país, que construimos, que levantamos e hicimos andar.
¿En qué momento se convirtió en un delito ser mujer?, que es perseguida y hostigada por los hombres, por las autoridades, hasta el grado de ser asesinada. Porque si se conoce mucho de los asesinatos de Ciudad Juárez, sabemos que las agresiones violentas a las mujeres, jóvenes o “mayores”, como decimos, no son nada más de un estado de la república ni de una ciudad, son cotidianas, y tiene que ver en todas partes. ¿En qué momento se convirtió la mujer en un objeto que uno puede lucir de un lado a otro? ¿En qué momento el símbolo de la mujer que se libera es Martha Sahagún o Elba Ester Gordillo, o Rosario Robles? ¡Como vamos a permitir que el símbolo de la mujer que lucha sea ése!, el de la mujer que se corrompe, que se vende, que hace todo por obtener el poder. Cualquier trabajadora sexual de la calle tiene mucho más dignidad que esa gente que está allá arriba, y a la que meten a la cárcel es a la sexoservidora; y la otra es la que se viste bien, con el dinero y los impuestos que producimos nosotros.
¿En qué momento se convirtió en delito ser campesino, o ser indígena? ¿En qué momento se convirtió esto en que los campesinos tienen que pagar permisos para trabajar la tierra? ¿En que momento la producción se convirtió en un medio para que se enriquecieran los coyotes y los funcionarios?, y comoquiera, aunque el producto es pagado muy barato a los campesinos, comoquiera llega caro a nuestras mesas. Así como está organizada la sociedad, eso es lo que está produciendo. ¿En qué momento el trabajo y los derechos por la lucha de los trabajadores se convirtió en un delito? Un delito exigir mejor salario, un delito exigir respeto a las condiciones de trabajo. ¿En qué momento pasó todo esto, compañeros? Porque si dejamos que siga ocurriendo no va haber nada que podamos levantar.
Estoy tratando de hablarles, no para que voten por nadie, porque nosotros no estamos buscando ningún cargo, y es más, lo tenemos prohibido. Los estamos invitando a que elijan si se meten a la cuestión que está pasando allá arriba, y cambiamos de nombre la persona de la que nos vamos a estar quejando los seis años, o empezamos a trabajar en otra cosa. Esta otra cosa es esta “otra campaña”, otra forma de hacer política. Necesitamos una organización y un movimiento que nos tome en cuenta a cada quien, sin importar su tamaño, su lengua, su color, ni que tome en cuenta el número que pueda acarrear a una votación o a una movilización, o a una manifestación como ésta. Que no importe si está mero aquí adelante o hasta allá atrás y con trabajo escucha. Tiene que haber un movimiento que tome en cuenta realmente a la gente humilde y sencilla. Nosotros queremos hacer eso, y nosotros, no sólo como zapatistas, sino como todas las organizaciones que estamos metidas acá, en esto. No estamos haciendo un movimiento armado; estamos haciendo un movimiento civil y pacífico, pero tan grande y tan profundo, que producto de él, y no de otra cosa que se decida arriba, este país va a cambiar. Querámoslo o no, los compañeros y compañeras que estamos en “la otra campaña”, somos ya un movimiento nacional, y en cada lugar en el que pasamos: Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz, cada vez hay más gente que dice, yo le entro, ya basta, no voy a soportar más esto que está pasando.
Lo que se está generando aquí es una gran rebelión nacional, y tenemos que elegir si vamos a ser los espectadores: los que más adelante vamos a escuchar los corridos, las poesías, las historias que se van a contar del movimiento que transformó este país; o vamos a ser parte de él, de ese movimiento, y a exigir que ese movimiento nos tome en cuenta, no importa nuestro tamaño. Porque hasta ahora en todas las organizaciones políticas, vale el que lleva más, sea en el bolsillo o que acarrea más gente, y aquí lo que queremos hacer nosotros, no tiene que ver con eso. Aquí, lo que queremos hacer nosotros, es que aunque sea una persona individual, que sólo se representa a sí misma, pero quiere hacer algo, él tiene un lugar con nosotros, y éste es su espacio. Éste es el espacio de los creadores artísticos; aquí no va a haber nadie que diga cómo debe ser la cultura, ni va a haber quien reciba mejores apoyos o becas, porque acá, compañeros y compañeras, no hay dinero; a veces no hay dinero ni para la gasolina para irnos a otro lugar. Acá lo único que hay es trabajo y sacrificio, el mismo que tienen cada día, pero ahora con un rumbo; no a ver qué va a pasar al otro día. No sólo para sobrevivir, sino para transformar el país como debe de ser: desde abajo y a la izquierda.
Eso es lo que estamos haciendo nosotros donde pasamos, diciéndoles la verdad. En doce años que llevamos de vida pública que ustedes nos conocen, nunca les hemos echado mentiras, y las veces que nos hemos equivocado, lo hemos reconocido en público. No estamos pidiendo que apoyen la lucha por los derechos y la cultura indígena, estamos pidiendo que se levanten, que se rebelen, que se organicen, que formen sus propias organizaciones; no que se metan a un partido político, ni que voten por nadie, sino que cada quien con su cada cual se una y exija sus derechos, en la colonia, en la casa, en el mercado, en el trabajo, en dondequiera, donde cada quien se está moviendo, en la escuela… y cada quien como es: como joven, como mujer, como adulto, como anciano… Y entonces podamos construir nosotros junto con ustedes, como compañeros, ese rompecabezas nuevo que va desde el río Bravo hasta el río Suchiate, y que ahora en este movimiento, incluye a los compañeros y compañeras que este sistema ha expulsado hacia los Estados Unidos, a los que logran cruzar para allá, y empiezan a trabajar para mandar dinero a sus familias acá, penando porque perdieron sus raíces y su historia.
Eso es la otra campaña, compañeros, hacer otro país, sin nada a cambio: sin puestos, sin gorras, sin despensas, sin camisetas promoviendo a un candidato o a un partido político. Lo que nosotros estamos tratando de hacer, es acabar con lo que está allá arriba, no sólo con los partidos políticos, también con esos ricachones que se están engordando con nosotros. Eso es lo que queremos hacer, y no podemos solos: no podemos ni como EZLN ni como la otra campaña; no podemos levantar en Veracruz, en Papantla, este movimiento si ustedes no le entran. Pero no vamos a obligar a nadie; lo que les estamos pidiendo es que cada quien lo piense en su corazón y decida si quiere hacer algo; no tiene nada que perder, porque en el momento que sienta que esto no va por el camino que ustedes están pensando, se puede salir.
Pero creemos realmente que vamos a hacer un camino nuevo y que ahí tienen un lugar, y por eso llegamos hasta acá, hasta Papantla, para que podamos juntos construir esto. Nosotros les pedimos que lo piensen en su casa, en su campo, en su negocio, en su escuela, en donde se reúnan, y piensen y vean todo lo que vimos ahorita. Díganme pues, entonces, o díganse a ustedes mismos si estoy echando mentiras o es la verdad. Digan si están de acuerdo en seguir soportando que un gobernante esté extorsionándonos; digan si están dispuestos a ver cómo ustedes trabajan y empobrecen y otro no trabaja y se enriquece; digan si están dispuestos a seguir que esos que están allá arriba sigan enlodando esa bandera del verde, el blanco y el rojo con un águila devorando una serpiente. Nosotros dijimos que no, nosotros como indígenas, y por eso traigo este pasamontañas cubriendo el rostro, no porque me guste taparlo, sino porque significa para nosotros el color que somos como indígenas, el color de la tierra.
Y además, la vergüenza de este país: que a la gente que anda con el rostro descubierto y que tiene nombre, nadie la mira y nadie la toma en cuenta; el absurdo de este país, que alguien se tenga que tapar la cara para que lo miren y lo escuchen; que alguien tenga que negar su nombre para que sea nombrado; que alguien tenga que renunciar a vivir para poder hacerlo. Nosotros los estamos invitando, compañeros y compañeras, a este movimiento radical de transformación. O sea que no nos vamos a detener en cambiar algunas cosas. Si cada quien se está preguntando de este lugar, si es su espacio, si es aquí donde debe estar, les pedimos que lean la Sexta Declaración; está escrita con lenguaje sencillo, que es como hablamos nosotros. Si le entiende, si siente que toca su corazón, no hay que hacer más que decir: yo le entro. Y entonces ponerse de acuerdo con otros, y empezar a hablar, a contar su historia, para que otros lo escuchen, y también en correspondencia escuchar la historia de otros.
Esta es la primera vuelta que damos, compañeros y compañeras. Vamos a regresar, otra vez a fin de este año, ahora para tardar más días y para escucharnos con ustedes. Y ya no vendremos solos. Por eso decimos que soy el “delegado zero”, porque vendrán después de mi otros delegados: el uno, el dos, el tres, el cuatro, así hasta que cubramos todo el territorio nacional; y van a estar aquí compañeros y compañeras que son nuestros mandos: los comandantes y comandantas, que es gente sencilla y humilde de por sí como cualquiera que esté aquí. Eso es lo que queremos hacer, escucharlos y sacar el apunte de sus luchas, y empezar a hacer un programa de lucha nacional, no nada más en Papantla, no nada más en el norte de Veracruz, no nada más en el estado de Veracruz, o en las huastecas, lo queremos hacer a nivel nacional y en todo el país.
Compañeros y compañeras, queremos agradecerles esta recepción. No pensamos que tanta gente se pueda acercar, sobre todo por las tonterías que se están diciendo en los periódicos, en la radio y en la televisión. Nosotros venimos a hablarles con el corazón, y esperamos que nos escuchen con el corazón. Si llega en su cabeza que algo hay que hacer, aquí es el lugar; si llega en su cabeza que no, igual los respetamos. Si quieren votar por uno u otro el 2 de julio, adelante, no es ningún problema; lo que ya sabemos es lo que va a pasar después, el día 3 de julio: toda esa basura que nos están echando encima se va a hacer realidad, se va a hacer realidad en nuestras mesas, en nuestras casas y en nuestro futuro. Gracias, Papantla, buenas noches.

*Gracias a los compas de Papantla y Poza Rica por enviar este texto.

Kathia Elnecave, Jose Castañeda y
Josue Picaso, participantes en la
conferencia con los estudiantes de
Comunicación y otras escuelas en
la Universidad Autónoma
de Tamaulipas el 28 de marzo
de 2006.

Poster para la conferencia en la escuela de
Comunicación de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas. Esta actividad signfica un gran avance
y sólo La Otra Campaña lo ha hecho, en una
universidad que de autónoma solo tiene el nombre,
controlado por la porrería y el priísmo del estado
en donde se ha intentado reproducir los modelos
gringos de universidad y tan solo han logrado hacer
una caricatura de Universidad. La conferencia se llevó
a cabo el 28 de marzo.

Dos brigadas salieron a pegar por calles
del centro de Cd. Madero y Tampico para
promover el cierre de la primera etapa en
la región de la Jornada Nacional Contra la
Brutalidad policiaca, la mesa redonda se
celebró el 7 de abril en La Guarda.


Platica y poster sobre La Otra Campaña
y los Medios Alternativos que dió la
compañera Katia Elnecave de Radio
Sabotaje de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UNAM. El 28 de
marzo en La Guarda.

Mi General, Emiliano Zapata, tus hombres y mujeres de estos lados del norte, te decimos aquí estamos, dispuestos a entrarle a los combates y nuevas luchas contra el Capital, en este día 19 de abril de 2006, estamos listos para entrarle y seguir con La Otra, son tus ordenes y ejemplo, y que nos nos rendiremos.........(a los compañeros de La Otra Campaña en el sur de Tamaulipas, les decimos que no sólo habrá una pega por las calles de las ciudades con un poster conmemorativo)

Nuevas oficinas de La Otra Papantla,
Veracruz, ubicadas en Olivo 105.
Zona Centro

Contacto:

socitot@hotmail.com

El trovador tampiqueño,
Fernando Fraustro, participando
en el acto del 15 de marzo, en la
Plaza de Armas de Tampico, dentro
de la Jornada Nacional Contra la
Brutalidad Policiaca.

Poster de propaganda para el acto del
15 de marzo en la Plaza de Armas de
Tampico, dentro de la Jornada Nacional
Contra La Brutalidad Policiaca.
Poster de propaganda general
de La Otra Campaña en en la
Región Huasteca de enero de
2006.
La GuardaTeatro de las Sombras

Centro Cultural alternativo e independiente, en donde la principal actividad es el Teatro, sin dejar de lado otras actividades estéticas y culturales. Se encuentra ubicada en la calle Lauro Aguire 103 en el Centro de Tampico. Se pueden comunicar con ellos por medio del correo electrónico: subterraneo21004@hotmail.com

La fotografía corresponde al día de la celebración del Foro sobre la Sexta Declaración de la Selva, el 17 de diciembre de 2005.